Adrogué, esa localidad del partido de Almirante Brown que deslumbra con su frondosa arboleda y sus casonas antiguas, guarda entre sus calles un tesoro arquitectónico que nos transporta a la Argentina de fines del siglo XIX. Las viejas quintas que alguna vez fueron el refugio veraniego de las familias más acomodadas de Buenos Aires hoy se erigen como testigos silenciosos de una época dorada, cuando este lugar era sinónimo de aire puro, tranquilidad y elegancia.
El Origen de un Sueño De las Quintas al Pueblo
Antes de que Esteban Adrogué donara sus tierras con el sueño de fundar una ciudad, la región que hoy conforma Almirante Brown era una zona de quintas y estancias suntuosas. Las epidemias de cólera de 1867 y de fiebre amarilla de 1870-1871 motivaron que numerosas familias porteñas abandonaran la capital durante el verano, buscando refugio en lugares suburbanos cuyo acceso fue facilitado por el Ferrocarril del Sud. Así nació la idea visionaria de Don Esteban Adrogué de crear un pueblo cuyas características fueran la pureza del aire, gracias a su frondosa arboleda, y un trazado urbano que saliera de lo común. Clarín
La porción de tierra donde se fundó Adrogué fue adquirida por Don Esteban a un agricultor llamado Tomás Paredes en la suma de 150 pesos moneda corriente antigua. Eran cinco chacras contiguas de 500 varas cuadradas cada una, que durante los primeros años funcionaron como una gran chacra de veraneo. Todo Adrogué

Un Trazado Vanguardista El Proyecto de los Canale
En 1872, los ingenieros José y Nicolás Canale levantaron un plano general de las cinco chacras y, siguiendo la idea de Adrogué de que su trazado saliera de lo común, delinearon un pueblo con perspectivas y diagonales, siendo el primero en todo el país con estas características urbanísticas. El arquitecto italiano José Canale, en lugar de seguir el tradicional método español del damero, creó un modelo de vanguardia con diagonales, plazas y bulevares, similar al que posteriormente se utilizaría en la ciudad de La Plata. Este diseño fue un antecedente urbanístico anterior a La Plata (1882), convirtiéndose en un paradigma del nuevo urbanismo europeo del siglo XIX aplicado en Argentina.
El 30 de septiembre de 1873, por ley N° 856, se creó el Partido de Almirante Brown, cuyo nombre fue puesto en honor al almirante Guillermo Brown, héroe de la marina argentina. Además de la urbanización, Canale diseñó los tres principales edificios públicos: la Escuela N° 1 (inaugurada en 1874), la iglesia San Gabriel Arcángel (1878) y el Palacio Municipal (1882).
La Joya de la Corona Quinta Los Leones

Entre todas las quintas históricas, la Quinta Los Leones ocupa un lugar destacadísimo. Esta antigua quinta perteneció a Don Esteban Adrogué y fue construida en 1858 por los prestigiosos arquitectos Nicols y José Canale, con anterioridad a los demás proyectos urbanísticos de la zona. Estos ingenieros arquitectos italianos estaban trabajando simultáneamente en la construcción de la Catedral de Nuestra Señora de la Paz en Lomas de Zamora, y entre sus obras más importantes se encuentran las iglesias porteñas de la Piedad y la "Redonda" de Belgrano.
La quinta debe su nombre a las antiguas estatuas de leones, supuestamente de mármol de Carrara, que flanqueaban su portada principal. De estas dos imponentes esculturas se desconoce el autor y el destino que sufrieran, pero constituyeron el antecedente más remoto del arte en un espacio abierto de la zona.
El diseño funcional de la casona fue toda una novedad para la época, pues dejaba de lado el planteo tradicional en U con patio central, por una planta compacta con galerías en tres de sus lados con robustas columnatas toscanas que soportan un entablamento con pronunciada cornisa, rematada en el parapeto ciego de la azotea. La casa se abría mediante estas galerías al espacio circundante, siguiendo el tipo arquitectónico suburbano de villas desarrollado durante el Renacimiento italiano, inspirado en la herencia clásica romana de disponer escenográficamente residencias entre jardines.
En la sala de recepción comenzó a funcionar la primera escuela de varones del Partido hacia 1859, con el N° 40 de la Provincia, que después se convirtió en la N° 1 General Bartolomé Mitre. Don Esteban Adrogué agasajó en esta residencia al Gobernador de Buenos Aires, General Bartolomé Mitre, después de la colocación de la piedra fundamental de la Iglesia de Nuestra Señora de La Paz, el 16 de diciembre de 1860.
La Quinta Los Leones fue declarada Monumento Histórico Nacional por Decreto del P.E.N. N° 1.380/2007, y actualmente funciona como Hogar de Niños "Leopoldo Pereyra", manteniendo su función social, asistencial y educativa abierta a la comunidad.
Castelforte: Un Palacio Bizantino en el Sur Bonaerense

Otra de las joyas arquitectónicas de Adrogué es Castelforte, una hermosa construcción levantada en 1874 por el ingeniero José Canale, quien se inspiró en un palacio bizantino del siglo XIII de Villa Castelforte, Italia, su pueblo natal. Esta edificación de arquitectura italianizante es uno de los ejemplos más extraordinarios del patrimonio monumental argentino.
Podemos ver este castillo tan bien conservado gracias a la Asociación Nativos de Almirante Brown, quienes adquirieron el terreno en 1983, cuando estaba en estado de abandono, como muchas otras construcciones patrimoniales del país. Desde el año 1995 el lugar funciona como museo, y se realizan visitas guiadas que permiten conocer no solo la arquitectura del edificio, sino también sus famosos túneles de época, envueltos en una serie de leyendas y mitos que hacen volar la imaginación.
El castillo conserva objetos muy antiguos con un valor histórico incalculable para toda la comunidad del municipio de Almirante Brown. La pasión y el amor por el patrimonio se nota en cada paso que uno da en Castelforte, en cada palabra de los miembros de la Asociación Nativos y en cada espacio de este edificio único.
El Patrimonio en Peligro y su Preservación
Con la subdivisión de las viejas quintas y la instalación de importantes y modernos comercios, Adrogué fue poco a poco perdiendo su tradicional característica de pueblo residencial. Sin embargo, a pesar de la transformación general operada en todas las ciudades del Gran Buenos Aires, Adrogué ha logrado mantener la paz y la tranquilidad que la caracterizan, al igual que los eucaliptos que le dieron una fisonomía particular.
En años recientes, el municipio de Almirante Brown ha tomado medidas importantes para proteger el patrimonio arquitectónico de Adrogué. Se han prohibido demoliciones de cientos de edificios y casas con valor histórico, y se ha trabajado en la catalogación y protección de las construcciones que son testigos vivos de la historia local.
La restauración de edificios como la Quinta Los Leones y la preservación de Castelforte demuestran que es posible mantener vivo el patrimonio histórico mientras se le da una función social contemporánea. Como establece la Carta de Venecia de 1964, el monumento es inseparable de la historia de la que es testigo y del lugar en el que está ubicado.
Un Legado para las Generaciones Futuras
Las viejas quintas de Adrogué son mucho más que construcciones antiguas: son testimonios vivos de una época fundacional, de sueños de progreso y modernización, de familias que escapaban de las epidemias porteñas buscando aire puro y tranquilidad. Son el reflejo de la pujante generación del 80, esa poderosa minoría que soñaba con transformar Argentina en una nación moderna.
Hoy, a más de 150 años de la fundación del partido, estas quintas nos invitan a reflexionar sobre la importancia de preservar nuestro patrimonio arquitectónico. Cada casona, cada quinta histórica, cada detalle arquitectónico es un eslabón que nos conecta con nuestros orígenes, con las personas que construyeron estos lugares y con las historias que se vivieron entre sus paredes.
Caminar por las calles de Adrogué, observar sus árboles centenarios y contemplar las fachadas de sus quintas históricas es realizar un viaje en el tiempo. Es recordar que el progreso no debe significar la destrucción del pasado, sino la integración armoniosa entre lo antiguo y lo nuevo, entre la memoria y el presente.
Como bien expresaba la Carta de Venecia: "Cargadas de un mensaje espiritual del pasado, las obras monumentales de los pueblos continúan siendo en la vida presente el testimonio vivo de sus tradiciones seculares. La humanidad, que cada día toma conciencia de la unidad de los valores humanos, los considera como un patrimonio común, y de cara a las generaciones futuras, se reconoce solidariamente responsable de su salvaguarda".
Las viejas quintas de Adrogué son, sin duda, ese patrimonio común que debemos transmitir en toda la riqueza de su autenticidad a las generaciones que vendrán.
Información práctica para visitar:
- Quinta Los Leones (Hogar Leopoldo Pereyra): General Carlos María de Alvear 920, Banfield
- Castelforte: Rosales 1521, Adrogué. Para visitas guiadas contactar a la Asociación Nativos de Almirante Brown en sus redes sociales o a través de nativoscastillo@gmail.com

Publicaciones Relacionadas